¿Qué es el Evangelio? La Esencia del Mensaje Cristiano

¿Qué es el Evangelio? La Esencia del Mensaje Cristiano 4

La palabra “evangelio” es central en el Nuevo Testamento y en la fe cristiana. Más que un simple término religioso, resume la buena noticia de lo que Dios ha hecho por medio de Jesucristo para traer salvación. Comprenderlo correctamente es vital para vivir una fe genuina y sólida.

A continuación vamos a concentrar en seis puntos, conceptos claves sobre lo que significa la Buena Nueva del Evangelio de Jesucristo.

1. El Evangelio: Noticias, No Instrucciones

«Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.» — 1 Corintios 15:3-4

El término griego evangelion se usaba para anunciar eventos históricos que cambiaban la vida de las personas, como una victoria militar o la coronación de un rey. Así, el evangelio no es un conjunto de reglas para alcanzar a Dios, sino la proclamación de lo que Él ya hizo a través de Cristo. Esta salvación no se gana; solo se recibe.

2. El Evangelio es Gracia, No Mérito

«Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.» — Efesios 2:8-9

El evangelio proclama: “Soy aceptado por Dios a través de Cristo, por lo tanto, obedezco a Dios”. En contraste, la religión enseña: “Obedezco a Dios para ser aceptado”. La falta de una comprensión profunda de esta gracia lleva a debilidad espiritual, temor y orgullo. Creer en el evangelio no solo es el inicio de la vida cristiana, sino también el camino para crecer en ella.

Ejemplos de Incredulidad Práctica

Fallar en perdonar o mentir para protegernos no es solo desobediencia, sino una falta de confianza en la gracia de Dios. Cuando buscamos aprobación humana en lugar de aceptación divina, demostramos que no estamos viviendo plenamente en la verdad del evangelio.

3. El Evangelio Transforma al Débil en Fuerte

«Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.» — 2 Corintios 12:9

Cristo obtuvo victoria perdiendo, alcanzó poder sirviendo y entregó todo para hacernos ricos espiritualmente. Esta gracia no es para los fuertes, sino para quienes reconocen su debilidad. Al recibirla, dejamos de buscar valor en el poder, la posición o la riqueza, y encontramos verdadera libertad en Cristo.

4. La Justicia Pasiva: El Corazón del Evangelio

«Mas ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él.» — Romanos 3:21-22

La “justificación” bíblica es declarar justo a un pecador por gracia. Pablo habla de una “justicia de la fe” que no depende de nuestra obediencia, sino de lo que Cristo hizo. Es perfecta, gratuita y pasiva, porque la recibimos sin aportar nada; otro ya hizo todo el trabajo por nosotros.

La Paz que Produce la Justicia de Cristo

Esta justicia pasiva es un misterio para quien no conoce a Jesús, pero trae consuelo en tentaciones y pruebas. Sin ella, la conciencia vive atormentada por el recuerdo del pecado. Solo al aferrarnos a lo que Cristo ha hecho podemos encontrar verdadera paz.

5. El Peligro de Confiar en Nuestras Obras

«No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.» — 2 Corintios 4:18
«Y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe.» — Filipenses 3:9

Cuando enfrentamos peligro o muerte, solemos recordar nuestras buenas acciones para sentirnos justos. Sin embargo, esto nos deja expuestos a la desesperación por nuestras fallas. La única esperanza real es mirar a Cristo y recibir Su justicia como nuestro refugio. Descubre 6 cosas que éramos sin Cristo aquí.

6. Las Buenas Obras como Fruto, No como Medio

«Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.» — Efesios 2:10

La justicia cristiana no rechaza las buenas obras, pero las coloca en el lugar correcto: no como requisito para la salvación, sino como respuesta de gratitud. Cuando recibimos la justicia de Cristo, vivimos para honrar a Dios y servir a otros, no para ganar Su aceptación.

¿Hay algún punto que desconocías?

Si tu respuesta es afirmativa, en la Iglesia Cristiana Evangélica Buenas Noticias de Almansa, te acompañamos a profundizar y experimentar esas verdades en comunidad. ¡Visítanos!

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