¿Qué nos da sentido y por qué nos hacemos esta pregunta? Desde siempre, la humanidad ha buscado entender la vida y la muerte. Son dos realidades que han preocupado tanto a filósofos como a científicos y creyentes. Hablar de la vida sin hablar de la muerte es imposible, porque ambas están ligadas.
El gran científico Claude Bernard, poco antes de morir, dijo una frase impactante: “La vida es la muerte”. Una reflexión que nos recuerda que estas dos realidades siempre van de la mano.


Veamos muy por encima algunos conceptos relacionados con este tema.
La gran incógnita: ¿Qué es el ser humano?
A lo largo de la historia, se han dado muchas respuestas a la pregunta más profunda: ¿Qué es el hombre? En la historia se han dado tres respuestas principales a esta cuestió
- El hombre es una incógnita.
- El hombre es una carga para sí mismo.
- El hombre es imagen y semejanza de Dios.
La Biblia nos revela la verdad más profunda: fuimos creados a la imagen de Dios, con un propósito eterno. En otras palabras, no somos solo materia ni casualidad. Hay algo más grande en nosotros: una chispa divina que nos conecta con nuestro Creador.
La lucha interior que todos sentimos
¿Alguna vez quisiste hacer lo correcto pero terminaste haciendo lo contrario? El apóstol Pablo lo explicó así: “No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero” (Romanos 7:19). Eso demuestra que necesitamos ayuda más allá de nuestras fuerzas.
Por tanto, dentro de nosotros hay una batalla: por un lado, deseamos hacer lo correcto, pero muchas veces terminamos haciendo lo contrario. Esa lucha interior es algo que la psicología y la fe reconocen por igual.
Tiempo de nacer y tiempo de morir
El libro de Eclesiastés enseña que todo en la vida tiene su tiempo: “Tiempo de nacer y tiempo de morir” (Eclesiastés 3:1). Entre esos dos extremos vivimos nuestra existencia llena de contradicciones, alegrías y dolores.
Salomón explicó que Dios puso en nuestro corazón el deseo de eternidad. Por eso nada en esta vida —ni el dinero, ni el poder, ni el placer— logra llenar completamente nuestro vacío interior.
La esperanza que vence a la muerte
La ciencia y la filosofía no han resuelto el misterio de la muerte. Pero la Biblia anuncia algo increíble: Jesús venció la muerte.
El apóstol Pablo lo resume así: “Cristo quitó a la muerte su poder y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Timoteo 1:10).
Esto significa que nuestra vida no termina en la tumba. En Jesús tenemos vida eterna. El mayor misterio humano es la muerte. Ninguna ciencia ni filosofía ha logrado acabar con la muerte. Jesús de Nazaret, ¡SI!
Eso significa que, gracias a Él, la vida no termina en la tumba. Existe una esperanza de eternidad.
El sentido último de la vida
El deseo de eternidad que todos sentimos es una señal de que fuimos creados para Dios. Viktor Frankl lo llamó “la presencia ignorada de Dios”. Esa huella divina despierta en nosotros cuando descubrimos que fuimos creados para vivir en relación con nuestro Creador.
Solo cuando Jesús entra en nuestra vida descubrimos que el sentido de la existencia no está en el placer ni en las riquezas, sino en volver al corazón de Dios. La vida adquiere sentido cuando entendemos que venimos del corazón de Dios y que nuestro destino final es volver a Él. Esa es la verdadera esperanza: Jesús, la Resurrección y la Vida (Juan 11:25).
¿y tú, cómo vives tu vida?
El sentido de la vida no está en acumular cosas, sino en descubrir a Aquel que venció la muerte. En Jesús encontramos propósito, dirección y eternidad. ¿Quieres darle un giro a tu vida y descubrir tu verdadero propósito? Da hoy el paso de acercarte a Jesús. La gran pregunta es:
¿Quieres seguir viviendo sin rumbo o descubrir el propósito eterno para el que fuiste creado?
Sea cual sea tu respuesta, en la Iglesia Cristiana Evangélica Buenas Noticias de Almansa, te animamos y enseñamos cómo acercarte a Jesucristo. ¡Visítanos!